SGI integra los datos de tu planta — ERP, CNC, planillas, facturas de proveedores — y traduce todo a un número que hoy no existe en ningún sistema: cuánto costó realmente cada orden y dónde está el dinero que se fue.
Tu planta ya genera todos los datos que necesitas. El problema es que viven en silos que nunca hablan entre sí — y el dinero que se pierde vive exactamente en el espacio entre ellos.
SGI no reemplaza tu ERP ni tu CNC. Se integra a las fuentes que ya existen y produce un número que hoy no existe en ningún sistema: el costo real por orden, desglosado al detalle.
Diseñamos SGI con un primer caso en la industria de alimentos, pero la metodología aplica a cualquier operación donde un insumo medible represente una porción significativa del costo variable.
SGI no requiere acceso directo a tu ERP, no toca tus máquinas y no involucra a IT. La implementación se hace con datos y procesos que ya existen en tu operación.
Mueve los controles con los datos aproximados de tu operación. En segundos verás la brecha real entre lo que tu ERP te dice y lo que probablemente está pasando en el piso de planta.
Trasladamos el riesgo financiero a SGI. Tu única inversión inicial es el hardware de medición, que queda en tu planta independientemente de lo que pase con el contrato.
Ejemplos representativos de oportunidades que SGI identifica en distintos sectores. Las cifras son ilustrativas y dependen del perfil específico de cada planta.
Una conversación de 30 minutos es suficiente para identificar si SGI aplica a tu operación. Sin compromiso, sin presentación de ventas — un diagnóstico honesto del potencial de ahorro en tu caso específico.